La numeración telefónica a contrarreloj: urgencia de implementar el nuevo plan de numeración nacional

La numeración telefónica a contrarreloj: urgencia de implementar el nuevo plan de numeración nacional


ago 18, 2025

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El tiempo apremia para la modernización del Plan Fundamental de Numeración Nacional (PFNN) en Argentina. La Resolución 1369/2023 del Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) –publicada en octubre de 2023– fijó un plazo de dos años para presentar un nuevo esquema de numeración, es decir, antes de octubre de 2025 debe definirse e iniciarse la implementación del nuevo PFNN. Se trata de una reforma de fondo orientada a solucionar definitivamente el agotamiento del recurso numérico, habilitando el desarrollo de múltiples servicios y la incorporación de nuevos prestadores. A continuación, examinamos por qué es importante avanzar sin demoras en esta implementación, destacando la importancia estratégica de la numeración para nuevos servicios y usuarios, los beneficios de la portabilidad total (geográfica y de tipo) –incluida la eliminación de prefijos obsoletos como el “15” y el “9”–, los riesgos de postergar el proceso y el compromiso del sector para concretar esta modernización en tiempo y forma.

Un recurso numérico estratégico y al límite

La numeración telefónica es un recurso nacional limitado administrado por ENACOM conforme a la Ley 27.078 . En los últimos años, Argentina ha enfrentado un problema creciente de agotamiento de números en ciertas áreas locales, debido al auge de los servicios móviles, la adopción de nuevas tecnologías (VoIP, IoT, M2M) y la entrada de nuevos operadores. Esta demanda acelerada ha provocado que la capacidad remanente en algunas localidades sea escasa o insuficiente para atender los requerimientos actuales. Si bien se tomaron medidas paliativas en el pasado (por ejemplo, ampliar dígitos) para aliviar la escasez en algunos códigos de área, esas soluciones resultaron temporarias, y pocos años después nuevas regiones volvieron a estado crítico de numeración.

Hoy el escenario es urgente: aun después de la reciente fusión de áreas locales (que redujo 2.901 áreas a 300 regiones, agrupando números por indicativo interurbano), muchas zonas de alta teledensidad están próximas a agotar su stock numérico disponible. ENACOM publica informes periódicos de asignación de numeración, y datos de 2025 muestran que en ciertas áreas metropolitanas y polos tecnológicos quedan muy pocos números libres. Sin cambios estructurales en el plan, en el corto plazo no podrán asignarse nuevos números a abonados o servicios, incluso si la solicitud está justificada. Esto representa un cuello de botella grave para el crecimiento del sector.

Desde la Cámara Argentina de Internet (CABASE) se ha advertido que contar con numeración disponible es indispensable para la expansión del sector, y que de persistir la escasez se verá comprometida la incorporación de más usuarios a las redes existentes. En términos económicos y técnicos, el riesgo de no tener números es considerable: la falta de numeración disponible impide sumar nuevos clientes, lanzar servicios innovadores (p.ej. dispositivos IoT con SIM propia, servicios de voz sobre IP) o expandir la cobertura a nuevas localidades. En otras palabras, si el plan de numeración permanece estancado, las empresas enfrentan un lucro cesante –ingresos potenciales perdidos por no poder crecer la base de usuarios ni satisfacer la demanda de nuevos servicios–. Incluso las inversiones en tecnologías emergentes como 5G, Internet de las Cosas y comunicaciones M2M podrían frenarse por la falta de suficientes rangos numéricos asignables. Por estos motivos y entendiendo que todo dispositivo conectado requiere un número, actualizar el PFNN no es una tarea postergable: es una condición para asegurar la continuidad y calidad de los servicios de telecomunicaciones en el país .

Portabilidad total y fin de los prefijos “15” y “9”

Además de aumentar la capacidad numérica, el nuevo plan traerá una simplificación drástica en el esquema de numeración, habilitando la portabilidad numérica total. Actualmente, la portabilidad numérica –disponible en móviles desde 2012 y en fijos desde 2022– solo permite conservar el número al cambiar de prestador dentro de la misma categoría de servicio y área geográfica. Es decir, un usuario móvil puede portarse entre compañías celulares, y uno fijo entre operadores de telefonía fija, pero no es posible cambiar de tecnología (fijo ↔ móvil) ni de localidad conservando el número. El número telefónico sigue atado a una ubicación y a un tipo de red, lo cual restringe la libertad del usuario en elegir proveedor y plataforma tecnológica.

La propuesta en marcha plantea una portabilidad geográfica plena: que Argentina opere prácticamente como una sola área de numeración, con tarifa única nacional. En términos sencillos, los números dejarían de estar vinculados a una ciudad o provincia específica y podrían usarse en cualquier punto del país. Un usuario podría, por ejemplo, mantener su número con código de área 351 (Córdoba) aunque se traslade a Buenos Aires, y viceversa, sin necesidad de cambiarlo. Nadie tendría que “abandonar” su número por mudarse de provincia, eliminando una traba histórica que conlleva costos e inconvenientes (el número telefónico suele formar parte de la identidad de contacto de personas y empresas). A su vez, la portabilidad de tipo (o “multimodal”) permitirá que un número fijo geográfico pueda convertirse en un número móvil o de VoIP y viceversa. En esencia, el abonado podrá elegir la tecnología o plataforma de servicio que prefiera –línea fija tradicional, celular, teléfono inalámbrico hogareño, servicio VoIP OTT, etc.– sin perder su número de siempre. Este cambio paradigmático derribará las barreras artificiales entre servicios, empoderando al consumidor y fomentando la competencia intermodal. Por ejemplo, un operador móvil o OMV podría ofrecer portar el número fijo de un cliente a su celular, o un proveedor de telefonía IP podría atraer abonados móviles ofreciéndoles mejor tarifa y conservar su número. Esto generará mayor competencia entre distintas plataformas, redundando en mejores precios y calidad para los usuarios.

Otro aspecto simbólico de la unificación numérica será la eliminación de prefijos como el “15” y el “9” en la marcación telefónica. El famoso prefijo 15 para discar a celulares (y el “+54 9” al llamar desde el exterior) pasará a la historia: todos los números tendrán un formato uniforme de número nacional, marcándose igual sean fijos o móviles. ENACOM tomó nota de este pedido durante las reuniones técnicas de 2023: en el ámbito del Comité de Portabilidad (COPITO) se discutió abiertamente la eliminación del prefijo 15 en las llamadas a móviles, e incluso quitar el prefijo “9” para llamadas de origen internacional, buscando una marcación unificada y coherente tanto dentro del país como desde el exterior. Esto simplificará la experiencia del usuario (se termina la confusión de cuándo marcar el 15 o el 9) y refleja que, bajo un esquema de área única nacional, ya no habrá distinción entre llamadas locales, interurbanas, fijas o móviles en términos de prefijos ni costos. Cabe aclarar que la migración podría contemplar un período de convivencia donde se acepten ambas formas de marcado, para asegurar una transición ordenada .

En paralelo, se espera instaurar la tarifa plana nacional como complemento natural de la unificación de áreas. Históricamente se cobraba distinto una llamada local que una de larga distancia nacional, y las llamadas a celulares tenían recargos (“el que llama paga”) que encarecían las comunicaciones móviles. Si bien hoy muchos planes ya son ilimitados o con precios planos, persisten diferencias tarifarias y conceptos heredados. Con una única área de numeración, llamar a cualquier destino en Argentina debería costar lo mismo, equiparando las comunicaciones interurbanas a las locales. Un usuario de Salta pagaría igual por llamar a Jujuy que a Córdoba o Buenos Aires, eliminando inequidades. Varios operadores ya ofrecen voluntariamente planes sin cargo de larga distancia, anticipando esta tendencia. Institucionalizar la tarifa nacional única a través del nuevo PFNN (y la regulación pertinente) nivelará el terreno para todos los competidores y hará tangible el concepto de “área única” no solo en lo técnico sino también en el bolsillo del usuario. Esto, además de ser justo para el consumidor, fomenta la movilidad y la competencia: los clientes no estarán atados a elegir operadores locales por precio, ni dudarán en portar su número a un prestador de otra región por temor a tarifas altas. En suma, diferencias como “local vs. larga distancia” o “fijo vs. móvil” quedarán obsoletas, beneficiando al público con un sistema más claro y económico, y facilitando a las empresas la interconexión y la gestión técnica al eliminar complejidades de enrutamiento y tarificación.

Riesgos de demorar la implementación

Con el reloj corriendo hacia octubre de 2025, postergar esta reforma no es una opción. La hoja de ruta establecida por ENACOM en la Resolución 1369/2023 “no admite demoras ni prórrogas”, dado que fue concebida justamente por la urgencia del asunto y las proyecciones de agotamiento numérico a corto plazo. Cualquier retraso pondría en peligro la disponibilidad y eficiencia de este recurso crítico. Recordemos que la fusión de áreas locales fue una solución de emergencia para ganar tiempo y aliviar la saturación en ciertos indicativos interurbanos , asegurando disponibilidad de números por algunos años más en las regiones más comprometidas. Ese margen es finito y se agota rápidamente conforme continúa creciendo la demanda. No avanzar con celeridad hacia el nuevo PFNN pondría en riesgo la continuidad y calidad de los servicios de telecomunicaciones en Argentina, algo inadmisible dado el carácter esencial de dichos servicios y la necesidad de competencia en beneficio de los usuarios .

Desde la perspectiva de los operadores, retrasar la implementación también acarrearía perjuicios económicos y técnicos considerables. Como se mencionó, sin un nuevo esquema numérico en vigor, habrá zonas donde no puedan sumarse nuevos abonados por falta de numeración, frenando la expansión comercial. Las empresas podrían ver comprometidos sus planes de negocio al no poder lanzar ofertas novedosas (vinculadas a IoT, SIM especiales, M2M, 5G, IA, etc.) por no disponer de numeración adecuada. Paradójicamente, la ausencia de cambios regulatorios terminaría generando costos mayores: por ejemplo, si se agotaran los números en un área, habría que recurrir a remedios de último momento (como crear indicativos “parche” o forzar migraciones apresuradas) que son operativamente complejos y confusos para el público.

Vale recordar que hace una década las propuestas de reestructuración integral del PFNN encontraron resistencia debido al impacto técnico y comercial que implicaban –cambio masivo de números, inversiones en redes legacy, etc.–, lo que llevó a postergar aquellas reformas. Sin embargo, el escenario actual demuestra que seguir pateando el problema agrava los costos a futuro. Afortunadamente, en esta ocasión el sector parece estar alineado: existe consenso entre los principales operadores (que administran ~90% de la numeración) y las cámaras del sector, en emprender la elaboración del nuevo PFNN. La unificación de áreas locales ya realizada contó con amplio apoyo, pues no afectó la marcación de los usuarios ni impuso costos técnicos significativos –evitando alteraciones traumáticas en los números– y permitió ganar tiempo para diseñar la solución definitiva. Este acuerdo redujo la resistencia al cambio y muestra que hay voluntad sectorial de modernizar el esquema numérico. Por lo tanto, no hay excusas para demoras adicionales: el trabajo técnico y de planificación debe acelerarse durante 2025, de modo que el nuevo plan comience a ejecutarse gradualmente pero sin pedir extensiones del plazo original.

Es importante que el regulador cumpla con el mandato de presentar el nuevo plan en término, y que defina junto a la industria un cronograma de implementación progresiva (fechas para implementar la portabilidad geográfica, quitar el prefijo 15, para habilitar la portabilidad fija-móvil, para instaurar la tarifa plana nacional, etc.), comunicándolo con la debida antelación para que todos los operadores adecúen sus redes. Pero ese cronograma debe mantener el sentido de urgencia: la meta de octubre de 2025 no puede dilatarse. En Chile, por ejemplo, la autoridad implementó la portabilidad total (fijo-móvil, interregional) en pocos años desde su aprobación en 2017, y México en 2019 migró todo su país a un plan de 10 dígitos eliminando prefijos especiales y larga distancia. Argentina ya dio el primer paso con la simplificación de áreas locales; el paso siguiente es ejecutar las reformas pendientes (marcación uniforme, portabilidad plena y tarifa única), siguiendo las mejores prácticas internacionales. Si ENACOM honra el cronograma de la Resolución 1369/2023 y actúa con diligencia, el país evitará un colapso numérico y los operadores no sufrirán perjuicios económicos por falta de recursos regulatorios. Por el contrario, se enviará una señal de certeza al mercado y se consolidará la confianza en la política pública de telecomunicaciones.

Beneficios concretos de la modernización numérica

El cumplimiento estricto del nuevo PFNN en plazo, junto con la portabilidad geográfica y de tipo, la eliminación de prefijos diferenciadores y la tarifa nacional unificada, tendrá un impacto altamente positivo tanto para los usuarios finales como para el conjunto del ecosistema digital argentino. Estas medidas significan modernizar el marco regulatorio para alinearlo con las necesidades contemporáneas y las mejores prácticas globales. A continuación sintetizamos los principales beneficios concretos que traerá aparejada la reforma:

  • Mayor competencia y libertad de elección para los usuarios: Al poder conservar su número independientemente del prestador, la tecnología o la ubicación, los clientes podrán optar por el servicio que mejor se ajuste a sus necesidades en cada momento, fomentando una auténtica libertad de elección. Ya no habrá “cautividad numérica”: las empresas competirán por calidad, precio e innovación en lugar de por tener usuarios atados al número. Nuevos entrantes (como operadores móviles virtuales, cooperativas, proveedores VoIP, satelitales, D2D, etc.) podrán desafiar a los incumbentes ofreciendo portaciones desde cualquier origen –sea un número fijo o móvil, de cualquier provincia– dinamizando el mercado. Como destacó CABASE en sus propuestas, la portabilidad plena y la tarifa única promoverán una mayor competitividad en el sector, nivelando el terreno entre grandes operadores y jugadores regionales o especializados.
  • Mejor cobertura e inclusión digital en todo el país: Con la numeración geográfica unificada, un operador podrá brindar servicios en cualquier lugar del territorio mediante la portabilidad, ampliando la oferta donde antes no la había. Esto es muy importante para cerrar brechas digitales: por ejemplo, un usuario de un pueblo pequeño podrá migrar su número a un prestador nacional que ofrezca mejores planes inalámbricos o satelitales, sin perder su línea. Las pequeñas cooperativas o ISPs regionales también podrían ofrecer sus servicios a clientes de cualquier provincia, rompiendo feudos territoriales y llegando a zonas desatendidas. A la vez, la unificación tarifaria asegura que los usuarios de regiones alejadas no paguen de más por comunicarse, corrigiendo disparidades históricas entre ciudades grandes y localidades del interior. En suma, se garantiza un acceso más equitativo a los servicios de telecomunicaciones, potenciando la inclusión y beneficiando especialmente a comunidades del interior del país.
  • Impulso a la innovación y a nuevos servicios: Un plan de numeración moderno, con área única y reglas flexibles, permitirá optimizar el uso de los números evitando desperdicios y facilitando su reutilización donde haga falta. Esto allana el camino para la adopción masiva de nuevas tecnologías: servicios de voz sobre IP, centrales telefónicas virtuales en la nube, SIM embebidas para IoT, eSIM, dispositivos M2M, todos se benefician de un esquema numérico amplio y neutral al tipo de red. Por ejemplo, para desplegar IoT a gran escala, podrían reservarse rangos específicos sin fragmentarlos por área, simplificando la gestión. Asimismo, los Operadores Móviles Virtuales (OMV) y otros actores emergentes tendrán más facilidad para obtener numeración nacional y ofrecer servicios innovadores. Es decir, se crea un entorno regulatorio propicio para la inversión y la expansión tecnológica, asegurando que la normativa no sea un cuello de botella para el progreso sino un habilitador del mismo.
  • Eficiencia operativa y simplificación para los prestadores: Unificar criterios de numeración y portabilidad también simplificará los procesos administrativos y técnicos para las compañías. La gestión de las portaciones será más sencilla al eliminarse la necesidad de validar categorías de servicio o localidades distintas –un número será un número, sin más–. El enrutamiento de llamadas en las redes será más directo, sin tratamientos especiales por prefijos locales o de larga distancia. Los operadores ya no deberán mantener esquemas duales de marcación ni tablas complejas de tarifación, lo que reduce costos operativos y margen de error. Incluso la supervisión regulatoria por parte de ENACOM se verá facilitada, al poder enfocarse en administrar grandes bloques nacionales en lugar de micro-asignaciones locales. En definitiva, un PFNN simplificado abarata y agiliza la operatoria del sector, permitiendo que todos los actores –grandes y pequeños– concentren sus esfuerzos en brindar mejores servicios, en vez de lidiar con trabas numéricas del siglo pasado.

Compromiso del sector: llamado a la acción

La puesta en marcha del nuevo Plan de Numeración Nacional requiere no solo decisiones regulatorias firmes, sino también el compromiso activo de todo el sector TIC. Desde CABASE, a través de su Comisión de Telefonía y Portabilidad, reafirmamos la voluntad de trabajar conjuntamente con ENACOM para materializar esta modernización en tiempo y forma. Los operadores socios de CABASE –y la industria en general– están llamados a acompañar decididamente este proceso, aportando su experiencia técnica y colaborando en una transición ordenada que minimice inconvenientes para los usuarios.

Es una oportunidad histórica para posicionar al país a la vanguardia en políticas de numeración: adoptar un esquema flexible, abundante y orientado al futuro, que siente las bases para las próximas décadas de crecimiento digital. La visión de largo plazo debe prevalecer sobre cualquier temor al cambio. Cada actor del ecosistema debe entender que modernizar la numeración nos beneficia a todos: habilita más negocio para los prestadores, más opciones para los usuarios y más oportunidades de innovación para el ecosistema digital argentino.

En concreto, hacemos un llamado a la acción: no bajar el ritmo ni pedir prórrogas. Los plazos están fijados y la urgencia está fundamentada. Es momento de redoblar esfuerzos técnicos, regulatorios y comunicacionales para que en octubre de 2025 estemos dando la bienvenida a un nuevo Plan Fundamental de Numeración Nacional plenamente vigente. CABASE y sus asociados se comprometen a seguir impulsando, desde la colaboración público-privada, todas las medidas necesarias para que Argentina cuente con un esquema numérico moderno, eficiente y equitativo. Juntos, industria y regulador, podemos lograr que esta transformación se concrete a tiempo, sentando las bases para más y mejores servicios de comunicaciones para todos los argentinos en los años por venir.

Ver Resolución 1369/2023

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